Hace unos días la Madre Naturaleza hizo un llamado importante en Panamá, que acordáramos de su existencia y agotamiento, justo cuando el hombre está atentando contra ella y mira únicamente de manera comercial los recursos que resguarda, sin importar el futuro de las próximas generaciones.
Con los nuevos aires de las políticas criollas en Abya
Yala, se va imponiendo el capitalismo feroz e inhumano, los recursos y
minerales que los pueblos indígenas han defendido y protegido desde tiempos
inmemoriales están en peligro más que nunca, en el mundo industrializado el
agotamiento de esos recursos hace que las armas y las guerras se dirijan hacía
nuestras comunidades, sin importar tampoco los derechos humanos de los
verdaderos guardianes de la madre naturaleza.
A pesar de haber pasado 534 años de la llegada de
europeos a este continente, iniciando el saqueo de nuestras riquezas, del oro y
la plata, seguimos luchando contra los mismos invasores, con los mismos
rostros, mismos idiomas, solo que ahora han aumentado su avaricia por el cobre,
litio, petróleo y otros, llaman las entrañas de la Madre Tierra como tierras
raras, eso porque no lo conocen y no lo respetan, menos proteger.
Los bosques, ríos, mares y montañas con los que
conviven los pueblos indígenas, están en la mira del mundo mercantil y su
saqueo se da con la complicidad de los politicos que vende todo a imperios y
multinacionales que en la mayoría de las veces lo han puesto en estos gobiernos.
Ante eso, ¿qué vamos a hacer los pueblos indígenas?
En principio, mantener la unidad frente a las
políticas de partidos que tratan de dividir y de esa manera acceder fácilmente
a los recursos, inclusive sin el consentimiento, previo, libre e informado de
la mayoría de esas comunidades, nos están aplicando la famosa frase “divide y
vencerás”.
Igualmente, mucho daño ha hecho los intermediarios que
llegan como avanzada de las trasnacionales ofreciendo de todo, disfrazados
muchas veces de consultores o expertos en asuntos indígenas, pero al momento
que los indígenas les hablan de repartición de beneficios se espantan, amenazan
y salen huyendo.
Para terminar en este punto quiero traer a colación lo
siguiente, en la Comarca Gunayala desde 1996 se prohíbe hablar de la minería,
menos de su explotación, el Congreso General Guna en su asamblea general
rechazó a la transnacional canadiense
Western Keltic Mines Inc., que pretendía iniciar campañas de exploración
geológica pesada y extraer oro y otros minerales, aun teniendo el visto bueno
del gobierno panameño de la época.
En cuanto a la autonomía de los pueblos indígenas y la defensa de los
territorios y recursos naturales, podemos indicar que antes de la creación de
las repúblicas, en Abya Yala, los pueblos indígenas tenían organizadas sus
sociedades y a pesar de no tener fronteras delimitadas como hoy, respetaban los
límites culturales, tenían crecientes economías, en pocas palabras, tenían
autonomía y autodeterminación, que fue truncada desde entonces.
Pocos
historiadores y políticos no indígenas han entendido que la lucha de los
pueblos originarios es legítima y tienen todo el derecho de rescatar sus
tierras ancestrales con los recursos ya acciones que tenga a mano, como lo hizo
Gunayala en 1925 y sigue luchando para que dentro de su autonomía se proteja y
tenga uso racional los recursos naturales.
Las autonomías indígenas, tienen también sus altas y bajas, no todo es perfecto, en la época actual de globalización seguimos construyendo y perfeccionando esa autonomía, si somos ricos en recursos que nos provee la Madre Naturaleza, debemos de enriquecer nuestras economías locales con la explotación razonable como lo han hecho nuestros ancestros por siglos.
En relación con la sostenibilidad de los territorios y gobernanza de la tenencia, los organismos internacionales y los estados, no tienen casi nada que enseñar, muy al contrario, gracias al conocimiento tradicional de nuestros pueblos el mundo puede respirar aún sanamente, sin saber de leyes ni de convenciones nuestros pueblos tienen sus propios protocolos para conservar a su entorno natural.
Si la gobernanza indígena de hace siglos se hubiera
dejado llevar por cantos de sirenas y sonidos de monedas, ya esas autonomías no
existirían, o simplemente fuéramos extraños en nuestras propias tierras.
(Extractos
de la intervención del Abogado Guna Atencio López Martínez, en el Congreso
Nacional de Pueblos Indígenas de Panamá -COONAPIP-. Octubre 15 de 2026. Ciudad
de Panamá)





