Después de un fin de semana intensa de actividades en el país el pueblo ngobe y demás pueblos indígenas han tenido que realizar protestas que ha paralizado importante sector del país para que se sentaran a negociar y debatir el problema minero en una mesa de diálogos.
Por nuestra parte hemos asistido legalmente a los (as) hermanos (as) que estuvieron detenidos en la ciudad de Panamá por más de 24 horas sin que se les formulara cargos y en colaboración con demás abogadas y abogados de otras organizaciones logramos su liberación en horas de la tarde de ayer.
Agradecemos a la FPCI por el apoyo logístico.
lunes, 28 de febrero de 2011
miércoles, 23 de febrero de 2011
DIGNIDAD CON ROSTRO INDÍGENA
A 86 años de la Revolución Dule los pueblos indígenas siguen dando muestra de valentía y dignidad que lo han acompañando por mas 519 años, defender su existencia y convivencia con otros pueblos a costa de sacrificios, sabiendo que ahora como antes los gobernante lo miran de reojo como los obstáculos del avance del supuesto progreso que no es más que la globalización del comercio desigual de las trasnacionales que en su embestida van violando todos los derechos humanos.
La concepción del “indio tonto” se mantiene como en tiempos coloniales, solo que con otras acepciones, como son la imposición de leyes y decretos inconsultos para valerse de los recursos naturales que todavía se conservan en los territorios indígenas y que a su vez se negocian sin tomar en cuenta a los verdaderos dueños y guardianes de esos recursos y sin considerar tampoco que esos pueblos también han conservado sus tradiciones de lucha como hace 500 años aunque actualmente se haga con otros métodos, pero que su efectividad sigue siendo letal.
Esa fue la lucha que nuestros Abuelos Kunas mantuvieron en 1925 para no mirar pasivamente como su pueblo perdía su rostro y cultura ante la violenta invasión y represión del Estado panameño que apenas se había separado políticamente de la Gran Colombia y con eso creía tener la patente de corso para masacrar y hacer desaparecer culturas indígenas, como lo era de los Dules o Kunas.
Pero se equivocaron y el día mas venerado por los ladinos panameños como son las fiestas de carnavales le cayeron los jóvenes guerrilleros kunas, pintados el rostro de rojo sangre para demostrar al país y el mundo que no solo con armas letales o con un ejército de soldados formados en academias militares se puede ganar una guerra, sino el coraje acumulado por siglos de opresión también hace estallar guerras y demandar respeto y dignidad, eso fue lo que hicieron y nos legaron los héroes de 1925.
Una vez más a 85 años de la Revolución Dule, nuestros hermanos Ngbe-Bugle y Nasos demuestran el coraje y dignidad indígena ante las concesiones de sus tierras para hidroeléctricas y minas que está haciendo el gobierno para las empresas transnacionales y gobiernos extranjeros sin el consentimiento previo e informado de esas mismas comunidades, pero esta vez con el acompañamiento demás pueblos indígenas y pueblo panameño en general se le ha hecho frente con movilizaciones pocas veces vistas en el país en los últimos 20 años, primero con respuestas violentas y con represiones de parte de la Policía Nacional como lo fue en julio de 2010 y, ahora en 2011 ya todos saben que estos “indios” no se van a echar atrás hasta conseguir derogar esas leyes que lo condenan mas a la miseria en que viven algunos de esos pueblos.
Por lo tanto, desde la Comarca Ngabe Bugle, Territorio Naso Tjer –Di y demás Comarcas Indígenas se corean los gritos de guerra que en su momento los guerreros Kunas de 1925 lanzaron ante sus opresores y que gracias a ellos existe la Autonomía del Pueblo KUNA y por ello seguiremos acompañando a nuestros hermanos por el derrotero de la dignidad y verdadera liberación indígena.
jueves, 17 de febrero de 2011
A propósito de las reformas al Código Minero
Con las reformas aprobadas al Código Minero, las consultas reales a los ciudadanos panameños fueron ignoradas y lo que acaba de ocurrir no es más que imposiciones antidemocráticas que no presagian nada bueno en lo que respecta a la tranquilidad y armonía entre panameños, además que esas reformas se han hecho en tiempo record, tomando en cuenta que las reformas completas al Código Minero se viene gestionando desde hace mas de 10 años, donde se discuten no solamente los cánones o impuestos para las explotaciones, sino también el conglomerado de derechos que deben tener los panameños ante la industria más destructiva en la actualidad.
Todas las exigencias tanto de los pueblos indígenas y no indígenas cayeron en oídos sordos y mas caso se hizo a los gobiernos extranjeros y sus transnacionales, lo cual no es más que una burla, por lo cual tampoco se podía esperar aplausos y vivas por parte de los afectados que son todos los panameños quienes una vez mas y estupefactos ven como se venden en bandeja de plata sus recursos naturales tanto renovables y no renovables, aun dolidos todavía de los desastres naturales ocurridos hace apenas 30 días anteriores, sabiendo que una de las consecuencias de esas secuelas es la destrucción de los bosques y ríos con la explotación minera en todo sentido de la palabra.
Siendo así, el gobierno tenía que buscar algún culpable (chivo expiatorio en Panamá) y como siempre aquello recayó en los Pueblos Indígenas, quienes siguen demostrando que son los únicos que ostentan un liderazgo real y no politizada para encabezar una verdadera revolución en defensa de la dignidad de todos los panameños, poniendo aun en peligro sus propias vidas. Con recelos detrás de los manifestantes indígenas van en hilera los otros movimientos y partidos políticos tratando de cosechar algunos triunfos para su sobrevivencia política.
El pueblo indígena no tiene nada que perder y mucho que ganar, tomando en cuenta que fue la explotación de minas a través de toda Abya Yala que lo llevo a la miseria y esclavitud, mucho que ganar porque esa condena a la esclavitud lo llevo también a su liberación y existencia después de más de 500 años aun sin poder gozar de los frutos saqueados a través de la minería que en muchas ocasiones han sido promocionados por los supuestos libertadores o próceres de independencias que no han sido más que vende patrias y muchos de los actuales gobernantes y ricos del continente llevan sus apellidos.
Por lo tanto, el pueblo indígena no espera que lo vean con lastimas y que lo esperen con los brazos abiertos en las manifestaciones y negociaciones, no es más que un compromiso que cumplir no solo con sus comunidades sino con todo el pueblo panameño que actualmente con temor saben que los nuevos sátrapas al no tener respuestas concretas con sus connacionales van a tener que recurrir a la violencia y persecución política, porque pesa más los compromisos adquiridos con transnacionales internacionales que con el pueblo que le dio votos en las últimas elecciones.
Solo los que han sido humillados por siglos con la minería saben que el futuro de sus hijos jamás llegara a lomo del desarrollo de la minería a cielo abierto.
Todas las exigencias tanto de los pueblos indígenas y no indígenas cayeron en oídos sordos y mas caso se hizo a los gobiernos extranjeros y sus transnacionales, lo cual no es más que una burla, por lo cual tampoco se podía esperar aplausos y vivas por parte de los afectados que son todos los panameños quienes una vez mas y estupefactos ven como se venden en bandeja de plata sus recursos naturales tanto renovables y no renovables, aun dolidos todavía de los desastres naturales ocurridos hace apenas 30 días anteriores, sabiendo que una de las consecuencias de esas secuelas es la destrucción de los bosques y ríos con la explotación minera en todo sentido de la palabra.
Siendo así, el gobierno tenía que buscar algún culpable (chivo expiatorio en Panamá) y como siempre aquello recayó en los Pueblos Indígenas, quienes siguen demostrando que son los únicos que ostentan un liderazgo real y no politizada para encabezar una verdadera revolución en defensa de la dignidad de todos los panameños, poniendo aun en peligro sus propias vidas. Con recelos detrás de los manifestantes indígenas van en hilera los otros movimientos y partidos políticos tratando de cosechar algunos triunfos para su sobrevivencia política.
El pueblo indígena no tiene nada que perder y mucho que ganar, tomando en cuenta que fue la explotación de minas a través de toda Abya Yala que lo llevo a la miseria y esclavitud, mucho que ganar porque esa condena a la esclavitud lo llevo también a su liberación y existencia después de más de 500 años aun sin poder gozar de los frutos saqueados a través de la minería que en muchas ocasiones han sido promocionados por los supuestos libertadores o próceres de independencias que no han sido más que vende patrias y muchos de los actuales gobernantes y ricos del continente llevan sus apellidos.
Por lo tanto, el pueblo indígena no espera que lo vean con lastimas y que lo esperen con los brazos abiertos en las manifestaciones y negociaciones, no es más que un compromiso que cumplir no solo con sus comunidades sino con todo el pueblo panameño que actualmente con temor saben que los nuevos sátrapas al no tener respuestas concretas con sus connacionales van a tener que recurrir a la violencia y persecución política, porque pesa más los compromisos adquiridos con transnacionales internacionales que con el pueblo que le dio votos en las últimas elecciones.
Solo los que han sido humillados por siglos con la minería saben que el futuro de sus hijos jamás llegara a lomo del desarrollo de la minería a cielo abierto.
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