miércoles, 27 de agosto de 2008

Cambio Climático e Islas de Kuna Yala



Hace poco, una noche oscura, con lluvia torrencial de fondo, sentado junto al fuego de la cocina, en una de las islas de Kuna Yala, hablé con un anciano que además de ser un sabio, tenía interés de conocer lo que sucedía en otros lares y tenía una serie de preguntas, cual petardos, casi me fulminan. Quería saber más lo que se dice sobre el cambio climático.

En cambio, abrió la discusión, recordando que según nuestra historia tenemos poco más de cien años de haber llegado a las islas que hoy habitamos, por los años en que Panamá se independizaba de Colombia, finales del siglo XIX y comienzos del XX. Causas eran muchas, epidemias en la parte continental, agotamiento por las largas luchas o enfrentamientos con los colonizadores y hasta con algunos pueblos hermanos, o simplemente por instinto aventurero, cosas que ocurrieron en las selvas del Urabá y el Darién.

Los Dules habían llegado lo que en otra religión llamarían a la “tierra prometida”, luego de bajar por el río Atrato y la sagrada montaña Takarkunyala, donde Ibeorgun dejó sus huellas y enseñanzas que hoy mantiene viva nuestra historia, idiosincrasia, cosmovisión y cultura. Siguió recordando que de los ríos bajamos hasta llegar al mar, inmenso océano que nos acogería en sus senos, no sabemos hasta cuando.

Dígame, dijo mirándome a los ojos. ¿Porque razones los Kunas estaríamos a un paso de perder este paraíso? Después de haberlo recuperado de invasores, piratas y políticos inescrupulosos que no pudieron dominar ni a los Dules ni a la Madre Naturaleza, hoy dicen que estamos condenados a morir ahogados. Antes que le respondiera, él mismo contestó: Sería como el fin del mundo pensar que tenemos que dejar abandonadas esas islas donde no hemos cumplido ni la mitad de las tareas que Bab Dummad nos ha encomendado, sin negar que sería grato regresar a morar a orillas de los ríos, junto a los huesos de nuestros abuelos y abuelas que nos han antecedido en el tiempo y espacio.

Con voz alzada, me retó que estando en el Caribe las islas son como los mismos cocoteros que lo decoran, que cuando su fruto cae y llega al mar como cáscara, no hay viento ni marea que lo haga desaparecer, hasta las mismas tormentas y huracanes por temor no se le acercan. Dijo que los oleajes solo lavan la cara cansada de las islas que reviven su humor con el baño del abuelo sol y siguen brindando hogar seguro a sus habitantes.

¿Como entonces, el cambio climático nos haría errantes de nuevo, para llegar a donde? Es más estamos tan contentos, que por respeto y orgullo, sólo habitamos en casi 50 de más 360 islas que hay a lo largo de nuestro territorio.

Casi gritando, manifestó que soñó con su tatarabuelo, quien no llegó a conocer en persona. Este le había prestado un catalejo con lo cual pudo ver, que de repente con el cambio climático ocurrirían cosas a la inversa de los que hoy se pregonan. En vez de subir la marea e inundar islas, comenzaría a secarse el océano y las islas se convertirían en montañas que irían uniéndose hasta hacer descubrir un gran continente, el continente perdido, donde habitan todos los kunas de todos los tiempos, lugar que muchos buscan infructuosamente, teniéndolo en sus narices.

Con un poco de miedo, sin tener respuestas aún a sus preguntas, escuché atentamente decir algo que me sobresaltó más. Decía: ¿Si las islas de Kuna Yala están destinadas a desaparecer en menos de 50 años, porque entonces, políticos e inversionistas locales y extranjeros hacen lo imposible para convencernos que tenemos que entrar al mercado global del turismo? ¿Porque quieren desalojarnos, engañar a nuestras autoridades, para que le regalemos mar, playas, tierra, islas y hasta nuestras vidas? Eso es imposible. Ninguno de estos “kikir dulemar” (pulpos) invierten su dinero en cosas y bienes que en unos años tienden a desaparecer, algo están conspirando contra nosotros. Luego calló, terminando cabizbajo.

Nuevamente, cuando la lluvia y los truenos no lo dejaban seguir gritando, recordó que los kunas no tenían miedo al futuro, que están preparados a vivir para siempre en el mar o a morir junto a sus casas, cocoteros, cayucos, hermanos, hijas, etc., no importa si es mañana o en cien años. Como cantan los sailas, de todas maneras seriamos recompensados por el gran padre, con otras islas, otros paraísos, iríamos al continente visto en sueño reciente, donde no hay avaricia ni capitalismo que ponga en peligro autonomías indígenas.

Todavía sin respuestas, no me quedó más que agradecerle por sus conocimientos y prometer que regresaría otro día, tal vez aún sin nada en la cabeza, para nutrir de su sabiduría una vez más. Lo único que pude balbucir fue que nos preparamos para lo peor, el cambio climático era un hecho irreversible, gracias a los países industrializados estamos condenados, pero eso no significa que claudiquemos ante cantos de sirena ni sueños de opio, dejando nuestra Madre Tierra a merced de mercenarios y enemigos de los pueblos indígenas.

miércoles, 13 de agosto de 2008

CONFLICTOS ETNICOS, CULTURALES E INDÍGENAS

Nota: He sido invitado por el Centro del Conocimiento para la Resolución de Conflictos en las Américas y el caribe (CERCA) como expositor en la conferecia denominado La Iniciativa de Panamá, donde expuse el tema: CONFLICTOS ETNICOS, CULTURALES E INDÍGENAS. También apoyaron el evento, el Organo judicial, La Universidad ed Panamá, La Autoridad del Canal de panamá, La Autoridad Marítima de Panamá, El Instituto Nacional de formación Profesional y capacitación para el Desarrollo Humano, La Fundación Ciudad del Saber y el Centro de Internacional para el Desarrollo Sostenible. 13 de agosto, 2008, Ciudad de Panamá.

Adjunto sintésis de mi intervención. Saludos,
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Cuando se habla de conflictos étnicos y pueblos indígenas, todavía hay confusiones que consideramos necesario aclarar. Visto desde una sola óptica, la no indígena, se califica las reclamaciones indígenas como conflicto étnico, problema cultural y demás denominaciones que en vez de buscar soluciones alejan esas probabilidades que tanto esperan nuestras comunidades.

Para el anterior Relator Especial de la ONU sobre la Situación de los Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas, Rodolfo Stavenhagen, un conflicto étnico se puede definir, “como la confrontación social y política prolongada entre contendientes que se definen así mismos y a los demás en términos étnicos; es decir, cuando algunos criterios como la nacionalidad, la religión, la raza, el idioma y otras formas de identidad cultural se utilizan para distinguir a los contrincantes”. Muchas veces esos conflictos son promovidos por grupos de elites o de parte de un gobierno que niega la existencia de un grupo humano diferente a los que ostentan el poder político o para apoderarse de los recursos y territorios de lo que ellos mismos califican como minorías étnicas.

Podemos citar la percepción que se mantiene muchas veces al catalogar las demandas indígenas sobre sus territorios y uso de los recursos naturales como oposición ante el “progreso” y “desarrollo”, sin tomar en cuenta que a veces ese mismo desarrollo es la que atenta contra los derechos humanos de nuestras comunidades. Desarrollo que al momento de llegar como inversiones en esas áreas muy poco toman en cuenta el consentimiento libre, previo e informado de los indígenas, como bien lo establece la Declaración de las Naciones Unidas sobre Derechos de los pueblos Indígenas aprobado en la Asamblea General de 2007.

Es común, escuchar como muchos analistas sobre problemas internacionales mantienen que de todas las guerras que hay, la mayoría se debe a conflictos étnicos donde los Estados Nacionales no tienen solución a la vista debido a la miopía de sus gobernantes que ven en las "minorías étnicas" como simples ciudadanos de segunda o tercera clase. El problema se agrava cuando se les coarta el ejercicio de sus derechos, costumbres y tradiciones. Esa clase de discriminación se da en países altamente industrializados como en los nuestros. En el caso indígena, en ambos lados, estamos hablando de violación de los derechos humanos de unos 400 millones de personas considerados en el mundo como indígenas.

Para todos es conocido que los pueblos indígenas son iguales a demás pueblos, pero a la vez no se puede negar que cada pueblo, tiene como lo reconoce las Naciones Unidas, su particularidad, es decir, el derecho a ser diferentes y a ser respetados como son, lo que muchos catalogan como la rica diversidad cultural existente en el mundo y que ahora podemos mantenerlo junto a la rica diversidad biológica, catalogados en su mayoría como patrimonio y orgullo de una nación y por ende de la misma humanidad.

En ese sentido, los pueblos indígenas tienen derecho a la autodeterminación, porque tienen los mismos derechos que otros pueblos, derecho a fortalecer sus culturas y promover el desarrollo desde su propia cosmovisión, sin negar el desarrollo venido de occidente, todo en aras de mejorar las condiciones de vida de nuestra gente.

Que las legislaciones nacionales respeten el Derecho Indígena, que se considere su espacio geográfico, social y económico. En una palabra, autonomía para cuidar la Madre Tierra, porque el hombre y demás seres existentes en ella son hijos de la misma naturaleza, sino, de otra manera no habrá armonía y atentaríamos contra nuestra propia existencia en el planeta.

La lucha de los pueblos indígenas, no se puede ubicar solamente en el grupo de asuntos catalogados como conflictos étnicos, guerra de civilizaciones o como choque entre culturas. En nuestro medio, las demandas indígenas no se han convertido aún en campos de batallas, como ya están ocurriendo en otros lugares y que los cables noticiosos llaman como nuevos focos bélicos, es decir lo que acontece en la antigua Unión Soviética, África, Medio Oriente, Los Balcanes hasta hace poco, para citar algunos. Bien lo dijo a finales del siglo pasado Samuel Huntington: "La fuente fundamental de conflictos en este nuevo mundo no será primordialmente ideológica ni primordialmente económica. Las grandes divisiones de la humanidad y la fuente predominante de conflictos serán culturales".

Así será porqué cada cultura va buscando su alianza frente a las alianzas tradicionales y en esa búsqueda de "identidad" están las reivindicaciones del espacio perdido que a veces se convierte en odios raciales, convirtiéndose inclusive en una guerra étnica. Muchas de esas culturas o pueblos ya no quieren seguir siendo meros espectadores de la historia, siendo esta vivida, documentada y escrita en su propio patio.

Por otro lado, las alianzas económicas no van ser decisivas en la búsqueda de la paz para el mundo, porque además del hambre material, la humanidad tiene hambre de identidad, quiere tener una historia que le remonte hasta lo más recóndito de la historia y le diga de que cultura provienen sus antepasados, independientemente que tengamos un origen común. Entonces llegamos a la conclusión de que no todos somos iguales, que nos atenemos a una historia diferente que el otro y por eso exigimos respeto ante los demás. No podemos olvidar la frase de Benito Juárez, cuando decía que, “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”, que en este caso agregaríamos que sólo el respeto entre culturas va a garantizar el siglo XXI distinto y prospero para las futuras generaciones.

Tampoco podemos negar que algunas de las confrontaciones que se dan en nuestro continente o región tienen lugar en territorios indígenas. Pero muy pocas veces se trata de involucrar a los representantes indígenas en las negociaciones de paz o en la delimitación de fronteras. Esas últimas siguen dividiendo familias indígenas con daños morales y materiales irreparables. Por ello, no queremos ser catalogados únicamente como problemas, queremos ser participes en la búsqueda de soluciones ya sea a nivel regional o mundial, colaborar con nuestro conocimiento tradicional y milenario en la implementación de un nuevo orden internacional, basado en el respeto entre culturas y, no sólo la globalización que margina aún más a los pobres.

Finalmente, quiero tratar de manera breve el caso de Panamá. En mi concepto no existe conflicto étnico como tal en nuestro país, pero tampoco podemos negar que existe poca atención a las demandas indígenas, sin negar que tengamos leyes y normas que reconocen los derechos indígenas más que otros países de la región. Ha hecho falta hasta ahora la voluntad política de los gobiernos en atender y solucionar los problemas que hay en nuestras regiones, en atender demandas que tienen más de 30 años de existencia y buscar el dialogo ameno y franco con las autoridades indígenas para atender y resolver sus problemas.

Como bien sabemos, la mayoría de los reclamos indígenas se concentran en demandas sobre sus territorios y los recursos naturales existentes en ella. Además, gracias a la conservación y celosa protección de esos recursos por parte de nuestras comunidades contamos todavía con grandes extensiones de bosques y ríos, por lo tanto, no veamos las demandas indígenas como problemas difíciles de atender, ni se hagan comisiones gubernamentales cuando solo hay problemas que se escapan de las manos de los mismos gobernantes.

Creo que entre todos, gobierno, autoridades tradicionales y demás actores indígenas y no indígenas debemos hacer una agenda de trabajo para una búsqueda real de soluciones a nuestros pueblos, que también tienen derecho a vivir en paz y en armonía. En ese sentido, repito, no estamos en contra del desarrollo, simplemente que el desarrollo no puede pasar como una máquina aplanadora sobre nuestras cabezas y comunidades.

La solución a esos “problemas”, como se estila en nuestro medio, no es tarea únicamente de una sola institución gubernamental, debe ser política de estado, el involucramiento de todos los ministerios e instituciones para poder dar solución a las demandas indígenas, antes de que se conviertan en un verdadero conflicto.

Muchas gracias,
Panamá 13 de Agosto de 2008

viernes, 8 de agosto de 2008

9 de Agosto de 2008,

Día internacional de Pueblos Indígenas, un día más de reflexión sobre la vida de más 300 millones de personas que viven en el mundo y, que algunos lo miran de reojo por los reclamos que mantienen sobre sus tierras ancestrales y reconocimiento de sus derechos colectivos. Son pueblos que día a día van ganando terreno en sus demandas y ofrecen nuevas perspectivas para los males que aquejan al planeta y que países industrializados por sí solos no tienen respuestas para la convivencia pacífica, ni para el futuro de la humanidad.

Este día, lo dedico a la memoria de los que se nos han adelantado, hacía el más allá, que sin su sacrificio y valentía no celebraríamos el día internacional ni ningún otro día sin quitar las cadenas de alineación o esclavitud. Sus aportes son los senderos que debemos seguir, como bien dijera la Declaración de Kari-Oka de 1992: " Nosotros, los pueblos indígenas, caminamos en dirección al futuro sobre las huellas de nuestros antepasados".

De esta manera, los países que conforman la Organización de las Naciones Unidas (ONU), nunca hubieran adoptado norma alguna a favor de nuestros pueblos si en más de cien años líderes y héroes indígenas no hubiesen caminado y gritado por los interminables pasillos de organismos internacionales, ubicadas en distintas partes del mundo, muchas veces pasando hambre o sufriendo la discriminación racial en carne propia. La diplomacia indígena también es una herramienta de lucha que ha hecho cambiar legislaciones y se debe valorar en su justa dimensión.

Por otro lado, algunos de nuestros sabios se mantuvieron callados en sus lugares de origen, en armonía con la Madre Naturaleza, en plena meditación, oraciones que fueron disipando negros nubarrones para que el sol fuera abriendo paso a nuestras demandas, logros que todavía están por cosechar, para ellos elevamos también nuestras oraciones.

Rememorando el pasado, podemos decir que fue un 9 de agosto de 1982, cuando por primera vez comenzaron los debates en la ONU de Ginebra sobre asuntos indígenas, cuando se crea el Grupo de Trabajo y, desde entonces, cada verano europeo, finales de julio o en agosto, las calles de esa ciudad acogía a miles de delegados indígenas, que iban a hacer denuncias o apoyar las demandas universales. En una camaradería única se podía ver a un jefe Yanomami junto a un (a) Inuit, al igual que un (a) Ainu compartir con los Sioux, o mirar a un Kuna hablar con un (a) Masai, todos con un mismo propósito, enaltecer los derechos de los pueblos indígenas y hacerlos respetar en cualquier parte de la Tierra.

No todo fue en vano, ni paseos únicamente. Desde entonces, el mundo ha cambiado y las organizaciones indígenas también, las políticas internas de los países han cambiando, no todo como lo queramos, por lo menos ya no solo somos problemas, sino que la cuestión indígena en muchas partes es la solución de muchos esos problemas. Parte de esas conquistas lo es la adopción de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, que tendrá su primer aniversario el próximo mes de septiembre.

Hoy es un día para hacer alto y tomar aire para continuar con nuestras luchas y aspiraciones, algunos levantaran una copa y otros llevarán flores a la tumba de sus ancestros, otros no tendrán como celebrarlo ni sabrán que es su día, pero por los que nacerán ese día y días posteriores, no podemos apagar el fuego de guerrero (a) que todo indígena llevamos por dentro.

Por mi parte, elevaré una plegaría a la memoria de mis inolvidables maestras y maestros como, Ingrid Washinawatok, Ingmar Egede, Anatolio Quirá y muchos otros y otras, en especial a mis padres Ofelina Martínez, Ernesto López y mi tío Inakeliginya (Carlos López), de quienes he aprendido un poco y me han enseñado que no somos dueños de nuestros destinos cuando nos entregamos a la causa indígena.


Ernesto López, Ofelina Martinez y Carlos López

miércoles, 6 de agosto de 2008

BOLIVIA EN LA ENCRUCIJADA

El 10 de agosto, Bolivia se enfrenta a su futuro. O se hace prevalecer la democracia, o queda sumida en el caos que tarde o temprano llevaría al país a una mismísima guerra civil, en la que los perdedores serían los de siempre, los pobres que en su mayoría son indígenas.

Si en verdad no es un gobierno indígena el que ostenta el poder político, no podemos negar que su presidente, Evo Morales, es un indígena y parte de su formación, además de los sindicatos lo ha tenido en el movimiento indígena, por lo que las reformas hechas a favor de los mismos son muy visibles como nunca antes hubo durante las dictaduras militares o civiles lacayos de otros gobiernos, que sin pena ni gloria han pasado por el Palacio de Gobierno de La Paz.

Es por ello que las movilizaciones por las supuestas autonomías, habidas en últimos meses, no son más que el surgimiento de voces fascistas en nuestro continente, si quisieran adversar al gobierno de Evo, hubieran concentrado sus reclamaciones ante los poderes establecidos, mientras tanto, se han puesto a pregonar la “superioridad blanca” frente a los indígenas, llegando inclusive a denigrar y torturar públicamente a nuestros hermanos indígenas en plazas públicas, cual hordas de Hitler en la segunda guerra mundial (muchos descendientes de nazis que llegaron huyendo a Abya Yala).

Por otro lado, el letargo en que ha quedado la nueva Constitución del gobierno de MAS, debe desempolvarse y dar un giro radical a la nueva constitucionalidad en relación a los pueblos indígenas, eso ya no afectaría únicamente a los bolivianos, sino que haría temblar a muchos constitucionalistas de este continente que ven resurgir la “amenaza indígena” por todos los frentes.

En ese sentido, queremos solidarizar con el Gobierno de Evo Morales.

Hermanos de Abya Yala: No podemos quedar con los brazos cruzados y ver de nuevo como se desvanece el sueño indígena en pocos meses, porque eso significaría que estamos de acuerdo con los que están gestando un segundo genocidio contra nuestros pueblos, aquellos que siempre nos han odiado o los que lamentan que hace 5 siglos hayamos hecho resistencia a la colonización.

La independencia de Bolivia no fue un 6 de agosto de 1825, está por realizarse y lo van a liderar la mayoría de los que lo conforman y además dueños milenarios del Qollasuyo, claro está, con el apoyo de hermanos no indígenas.

Esperamos celebrar el domingo 10 de Agosto de 2008, el triunfo de la democracia sobre los agoreros del fin de una historia.

lunes, 4 de agosto de 2008

Turismo en Kuna Yala


Siendo una época lluviosa y de poco sol, el esplendor de las playas y agua de Kuna Yala sigue atrayendo a gente de todas partes del mundo. Eso es lo que percibimos en gira realizada por el sector de Cartí a finales de julio, lo cual nos hace reflexionar en unas líneas sobre el turismo en nuestras comunidades.

Ante los nuevos retos que impone la globalización, sobre todo en el sector turístico, en el que los territorios indígenas son minas de oro, merece una especial reflexión el sistema de administración kuna sobre sus tierras.

Primero hay que destacar que en los últimos años se ha disparado (por miles) la llegada de los turistas nacionales e internacionales a nuestra región, sobre todo europeos y norteamericanos, y eso ha hecho que las autoridades tradicionales tuvieran presión de todos lados para "suavizar" las inversiones no kunas. Sin embargo el Congreso General Kuna (CGK-máxima autoridad de la Comarca) y con la conducción política de los Saila Dummagan (llamese también como Caciques Generales)nunca han retrocedido ante las amenazas, muy al contrario, propusieron que se redactara una norma interna que privilegiera a inversionistas kunas en su propio territorio, creando inclusive al Secretaría de Turismo entre la Junta Directiva del CGK.

Tampoco podemos negar que hay inversionistas kunas con más capital financiero que otros, pero eso no ha limitado que grupos familiares o comunitarios puedan explotar el turismo, desde hoteles hasta cabañas familiares. Sabemos que esto no es el mundo perfecto, pero por algo se empieza y con la crisis que estamos viviendo y lo que viene, aunado con el cambio climático, Kuna Yala, está destinada a "desaparecer", por lo que debemos andar con pies muy pegados a la tierra, porque por otro lado, empiezan a escuchar cantos de sirena que están confundiendo a muchos hermanos y hermanas kunas, que pueden ser caballos de Troya para inversionistas no kunas y sin escrúpulos.

Ese temor se maximiza con la apertura de la Carretera Llano-Cartí (en 2 horas se puede llegar en auto a las playas de Kuna Yala), por lo que la avalancha de turistas los fines de semana y días feriados se aumenta. por lo tanto, la presión no es únicamente con los recursos marino costeros, sino también con la selva primaría aún existente en el área y por donde pasa la carretera.

Siendo el turismo en el sector de Cartí una de las entradas económicas más permanentes para nuestros hermanos, mal manejada puede convertirse en algo negativo que va a repercutir en toda la Comarca. Por eso es importante apoyar la propuesta del Congreso General Kuna de reglamentar las inversiones en el área y, de esta manera refirmar la autonomóa kuna sobre el uso y explotación de sus recursos naturales al servicio de los mismos kunas.